Logos

Logos

martes, 1 de marzo de 2011

El arte de la guerra - Sun Tzu (onceava parte)

Si intuyes en donde puedes salir derrotado, estarás usando el menos común de los sentidos: "El sentido común".
 Sobre las topologías.

La mayoría de las veces, cuando establecemos estrategias erróneas y tácticas inadecuadas no nos detenemos a pensar si la construcción de ellas fue responsabilidad nuestra; esto se debe al mecanismo de naturaleza psicológica del ser humano llamado "negación".

En primer lugar debemos dejar bien sentada las diferencias entre una (estrategias) y otra (tácticas) porque tendemos a confundirlas:

Estrategias pensadas, tácticas triunfadoras
Si éstas son trazadas de modo impecable y aún así no obtenemos lo que queremos, lo mejor es usar una herramienta simple que se origino en los estudios de gestión de calidad llamada los "cinco porqués". 

Un ejemplo de su uso sería:
  • P1. ¿Porqué no se entregó el despacho?
  • R1. El camión se dañó.
  • P2. ¿Porqué se dañó el camión?
  • R2. Es que el filtro de gasolina no se cambió.
  • P3. ¿Porqué no se cambió el filtro de gasolina?
  • R3. Por que el plan de mantenimiento no le fue entregado al chofer.
  • P4. ¿Porqué no le fue entregado el plan al chofer?
  • R4. Es que no había papel de impresión.
  • P5. ¿Porqué no había papel de impresión.
  • R5. Por que el presupuesto de compra fue recortado.
De esta manera usted pudo averiguar la VERDADERA causa del problema: el despacho no fue entregado por que haya sido culpa del chofer, el problema reside en el recorte de presupuesto para la compra de suministros y ésta decisión la toma generalmente los altos mandos.

Si cuidas a tus "tropas", ellas darán la vida por ti.
Ahora, ¿que sucede si establece estrategias y tácticas erróneas?; Además de las consabidas consecuencias que derivan en menos rentabilidad y hasta pérdida del negocio; también tiene a las personas que sufren las consecuencias de esas malas decisiones.

Convendría ser honesto con ellas y reconocer el error; una de las grandes fórmulas para procurar compañeros de trabajo que le respeten es que ellos sepan que todos somos susceptibles de cometer errores, pero también es necesario dejar en claro la inconmensurable disposición de enmendar la plana y no volver a caer en ellos.


Links relacionados:
El arte de la guerra - Sun Tzu (Primera parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Segunda parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Tercera parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Cuarta parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Quinta parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Sexta parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Séptima parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Octava parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Novena parte)
 

El arte de la guerra - Sun Tzu (Décima parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Doceava parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Treceava parte)
El arte de la guerra - Sun Tzu (Última parte)

No hay comentarios.: