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viernes, 28 de mayo de 2010

Inteligencia emocional (5ta. parte)


Finalizamos los comentarios sobre el libro: "Inteligencia Emocional aplicada al liderazgo y a las organizaciones" de los autores Robert Cooper y Ayman Sawaf; en este post hablamos sobre el cuarto pilar:
  • Conocimiento emocional.
  • Aptitud emocional.
  • Profundidad emocional.
  • Alquimia emocional.
La "alquimia" habla del "proceso de transmutación de algo de poco valor por algo de gran valor"; en virtud de la lectura de los diferentes estadios emocionales, entonces, los autores dan por hecho un mayor estado de conciencia y de aplicación de la inteligencia emocional por parte del liderazgo empresarial y la gerencia media. Invitan a anclar éste conocimiento, ponerlo en práctica y usan palabras claves para recorrer el camino: fluir con los retos, transformar situaciones difíciles, sentir las oportunidades, explorar territorios desconocidos, cambiar las reglas y crear el futuro.

Los autores recomiendan encontrar en las reacciones de los colaboradores, las claves que nos ayudan a comprender los estados de ánimo y los sentimientos que pueden afectar el desempeño diario y al aplicar la "alquimia emocional" poner a jugar a favor de todos un potencial que está ahí y que grita por manifestarse.

El flujo intuitivo es la herramienta de la que nos serviremos para ello, a ningún lugar se ha podido llegar sin un buen grado de intuición y ésta hay que colocarla a trabajar si queremos adivinar esos estados emocionales, pero también hay que combinarla con el desplazamiento reflexivo en el tiempo sin el cuál no podremos resolver el nudo gordiano que significa las relaciones laborales.

El Psicólogo Abraham Maslow decía "Si la única herramienta que usted tiene es un martillo, entonces tenderá a tratar a todas las cosas como clavos"; es decir, el cambio de actitud es perentorio en la necesidad de construir relaciones interpersonales emocionalmente sanas y beneficiosas, tanto para sí mismo como para la empresa; la percepción de la oportunidad en esa misma dirección, nos ayudará a permitir un mejor futuro, porque con mayor inteligencia emocional, lo estaremos creando.

Nuestra propia pericia nos hace demasiado confiados. Suponemos que sabemos todo lo que hay que saber y dejamos de aprender. No producimos nuevas ideas y no queremos considerar las de otros. Mientras tanto, el mundo nos va dejando a un lado. - Robert J. Sternberg, Yale University
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